Un filme hecho a mano, lleno de sutilezas y complejo como solo puede serlo un organismo vivo (¿no es ese el sueño de todo artista que se respete?) Y es de Corea del Sur, lo digo sin escepticismo, pero con la satisfacción que solo deja una obra por encima de las fronteras que imponen las culturas.
Por Justo Planas
Lamento tener solo elogios para esta película. Digo, porque se supone que una crítica sea el balance entre las luces y las sombras de una obra…
Después de todo, no lo lamento tanto (qué contradicción), porque todo espectador de carne y hueso (y hasta el momento no carezco de una ni otro) va al cine en busca de una película que lo deje con la mandíbula por el piso. Esta no lo logró (uno tiene sus gustos particulares también) pero casi.
Primero, la fotografía, que es sencillamente hermosa… mejor, para cometer el sacrilegio completo: linda. Y mucho ayuda en ello dirección de arte, que mantiene un cuidado casi obsesivo por los detalles sin caer en los excesos de cierto cine histórico norteamericano. El siglo XIII donde se desarrolla la historia es un personaje más de la película, tiene garras propias y logra que la sangre corra, pero lo hace desde una distancia prudencial, sin robarle el protagonismo a la historia de amor.
Sí, es una historia de amor, y desamores, y más que eso. Porque llega un momento en que empezamos a rebanarnos los sesos, en que apelamos a todos los recursos de nuestra inteligencia, nuestro instinto, la imaginación, todo, con tal de saber qué pasa por la cabeza de los tres personajes, los tres vértices de este triángulo amoroso y algunos otros secundarios.
Pero nada. Tenemos que hacernos un camino propio. Los diálogos parecen hechos con unos de esos pinceles finos con que se escribe en Asia. Cada palabra tiene dos filos, y para qué mencionar las oraciones. Los personajes son lacónicos, casi mudos, pero cuando hablan sacan el corazón por la boca. Lo hacen con frialdad, y muchas veces ni siquiera el alma les va en lo que dicen, está en lo que callan.
Hay quien ha visto en La flor congelada una defensa de las relaciones no heterosexuales…
