Los avances científicos para combatir el VIH/sida alcanzaron en el último tiempo efectos trascendentales para mejorar la calidad de vida, disminuir la mortalidad y prevenir complicaciones, pero la dificultad de acceso a los tratamientos y la falta de diagnóstico siguen siendo problemas centrales que afectan a gran parte de la población que padece la enfermedad a nivel mundial.
Especialistas y dirigentes de la sociedad civil abocados a esta problemática sostienen la necesidad de profundizar las políticas tendientes a expandir estos avances al 53% de la población mundial que no tiene aún acceso a los tratamientos, según datos del último informe internacional de ONU-Sida.
El informe destaca que el 47% de las personas que viven con VIH/Sida en todo el mundo tiene tratamiento y que las nuevas infecciones por VIH se redujeron en un 21% desde 1997.
“Uno se alegra mucho por los progresos, pero en forma responsable para que se extienda a la mayor cantidad de gente”, aseguró a Télam la jefa de Infectología del Hospital Garrahan, Rosa Bologna, tras señalar que “el lema sería `avances científicos muy importantes que tienen que implementarse más rápidamente`”.
La especialista señaló que “está demostrado que el tratamiento es muy efectivo para prevenir las complicaciones relacionados con la infección; mejora la sobrevida, disminuye la mortalidad y las internaciones”.
En este sentido, destacó que “hay que remarcar que el tratamiento disminuye la transmisión de la infección y por lo tanto eso lleva a que haya menor número de casos nuevos”, ya que la persona que está en tratamiento tiene menos probabilidad de transmitirlo a su pareja, “porque el tratamiento disminuye la carga viral”, dijo.
En este marco, precisó que “tenemos respuestas desde la ciencia, pero lo que necesitamos es que se diagnostiquen y se traten más personas”.
Bologna hizo hincapié en que la mitad aproximadamente de las personas que viven con el virus en la Argentina “no están diagnosticadas y por lo tanto no tienen tratamiento”, una situación que potencia la transmisión y la mortalidad.
Reveló asimismo que países como Estados Unidos que tienen muy desarrollada la detección también tienen este problema ya que en ese país “una persona de cada cinco no conoce su diagnóstico”.
Por eso, señaló que “es necesario facilitar el acceso de las personas a la atención médica e implementar una política de sistematizar en todos los centros de salud el ofrecimiento del estudio de VIH a todas las personas sexualmente activas”.
La otra acción central para la reducción de nuevos casos, es “la prevención de la transmisión de la mamá al bebé, que bajó muchísimo en los últimos años, pero tenemos el desafío de llevarlo a cero”.
Por su parte, la argentina Patricia Pérez, que preside la organización internacional de mujeres viviendo con VIH, ICW Global, coincidió en la necesidad de redoblar los esfuerzos y el financiamiento para lograr el acceso universal a los tratamientos.
En este sentido, valoró en diálogo con Télam, los aspectos positivos que se reflejan en el informe de ONU-Sida pero expresó que esos mismos datos “revelan por otra parte que millones de personas que deberían acceder a medicinas específicas para frenar el VIH, no la reciben y tal vez jamás lo hagan”.
Enumeró así tres ejes de esta problemática: “Más de la mitad de las personas con VIH no tiene tratamiento; hay desfinanciamiento de la campaña global contra el sida, y otro de los factores es que si bien hay avances científicos y tratamientos que mejoran la calidad de vida, el Sida sigue matando”.
Se refirió a la relación entre el VIH-Sida y la “deuda social, porque los tratamientos pueden ser muy buenos y yo puedo tomar los medicamentos con agua mineral pero mucha gente no tiene siquiera agua potable, yo puedo comer todos los días el alimento necesario pero mucha gente no”.
“Entonces, no se puede decir -enfatizó- el sida `ya fue` mirando los estragos que hace; como dirigente de la única red mundial de mujeres viviendo con VIH no puedo quedarme tranquila, veo lo que les pasa a las mujeres, frente a la violencia, la discriminación, la pobreza, y digo, ese informe es sólo una parte de la realidad, hay muchas falencias y muchas cosas que necesitamos aceitar”.
Pérez puntualizó que “después de 30 años de epidemia no podemos decir que no hay avances, pero desde ICW no nos podemos conformar con que hay un 47% que tiene tratamiento y un 53% que no, porque esto quiere decir que las cosas no están tan bien”.
“A esto -continuó- se le suma el desfinanciamiento, la reducción de fondos para tratamiento y prevención del Fondo Mundial de lucha contra el Sida, la Malaria y la Tuberculosis, las crisis mundiales, los sistemas de salud colapsados, la pobreza”.
La dirigente argentina, que lidera una organización de más de 15 mil mujeres de todo el mundo que viven con VIH, señaló que “desde ICW buscamos alternativas que trasciendan las fronteras de la medicina y por eso impulsamos desde hace años la campaña mundial “Mas Paz Menos Sida”.
Porque entendemos la Paz no sólo como la ausencia de guerra sino como una llave para ampliar la respuesta social a la pandemia, sin violencia, sin discriminación.
