Beisbol

El baloncesto es consagración

Una vez que pisa la cancha la suavidad de su carácter deviene en determinación, como cuando recibe la bola en el perímetro y logra la esperada canasta de tres. La delicadeza que la caracteriza se transforma en un  torbellino ágil y certero que penetra en la zona pintada para encestar los puntos  necesitados por  su equipo.
Potencialidad que la dota del respeto de sus rivales y la hacen a los ojos de  quien la ha visto crecer en la selección nacional, Alberto Sabala “una joven con una entrega y determinación admirables”.
En   uno de los  más reciente enfrentamientos contra Las Villas arrebataba balones que parecían perdidos y anotaba 25 tantos  para asegurar la victoria de la escuadra vueltabejera y afianzarse como líderes. La número seis del equipo ha sido determinante en los 23  éxitos conseguidos por la selección femenina de básquet de Pinar del Río en la Liga Superior (LSB).
Taymí Fernández es una mujer fuerte, segura y decidida que fija sus metas y va hacia ellas porque dentro de la cancha no tiene límites y lo sabe.
Hoy te defines como una amante del baloncesto. ¿Cómo llegaste a él?
“Siempre fui una niña traviesa, inquieta, pero no tenía inclinaciones hacia el deporte. Un día mi tío puso una pelota en mis manos y me sitúo frente a un aro; y hasta hoy es lo que más disfruto hacer.
Luego en la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE), la entrenadora Odalis Calaguía, actualmente mi  amiga, me dijo: “Tú vas a ser grande y serás delantera del equipo nacional”. Ella me enseñó primero lo teórico y después cómo moverme en el perímetro. Gracias a Odalis hoy juego baloncesto.
En los últimos partidos has mostrado excelentes condiciones físicas. ¿Cómo has logrado entrar en ritmo después de estar un año desvinculada?
“Tras la operación de mi rodilla estuve noches corriendo en la playa para recuperar velocidad y resistencia. Uno de los sacrificios que hacemos los atletas; pero al comenzar la temporada pesaba 87 kilogramos, esa era mi mayor preocupación. Con el ejercicio físico adopté mi peso y ahora me siento más liviana, ágil, juego mejor  y ayudo más al equipo. El apoyo de mis compañeras y del colectivo técnico fue determinante en que recobrara la forma.”

¿Existe   alguna jugadora en el país que  represente un reto para ti en la cancha?
“Hay dos jugadoras que tienen un gran potencial: Leydis Oquendo y Anisleydi Galindo; aunque alejada de la cancha somos amigas, entre los dos aros las considero más que rivales, un incentivo para superarme.”
¿Te ha obligado el  deporte a poner en una balanza: vida personal y profesión?
“Sí, demasiados han sido los sacrificios para mantener un buen rendimiento; pero mi familia siempre estuvo a mi lado. Mi mamá era la primera que me decía, pese a las dificultades en casa, que saliera a jugar. Ella conoce que esto es mi vida y nunca intentó alejarme.
Dos años atrás a ella le amputaron una pierna. Fue una época muy difícil para mí. Sentí que mi mundo se derrumbaba. Unido a esta situación tuve el Preolímpico de Colombia. Hoy les agradezco a tres personas que no dejaron caer mi autoestima  Alberto Sabala, mi entrenador de la selección nacional, y  a mis compañeras Yamara Amargó y Yusiley Silie. En ese torneo fui la segunda mejor anotadora del equipo. Obtuve los frutos de mis sacrificios. El baloncesto es consagración.”
Comúnmente se asocia el baloncesto con un  estereotipo carente de rasgos femeninos. ¿En lo personal te ha afectado este patrón?
“Mi condición de mujer me ha ayudado mucho, nunca fue un impedimento. Es cierto que algunas personas nos  comparan con hombres dentro de la cancha; pero yo me veo como una mujer  dócil, sencilla y femenina.  Yo me siento hermosa. El baloncesto lejos de restarme feminidad, me ha dado fuerza y determinación para llegar a mis metas, me ha hecho crecer”

Acerca del autor

rafix

Profesor

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