Por Magda Iris Chirolde. Tomado de Guerrillero.
Adoro la Pedagogía,
a la Historia y sus raíces
¡los versos! que con sus matices
embellecen a la poesía.
¡Acaricio la artesanía
con las mieles de las manos!
Promuevo cultura e hilvano
enseñanza y patriotismo,
valores, paz y optimismos.
¡100% cubano!
Mi entrevistado, Guillermo Echevarría Cabrera, un hombre delgado, alto y de imagen quijotesca, lo conocí en las aulas de la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca cuando cursé mis estudios superiores.
En sus clases, sobre Preparación para la Defensa Civil, siempre noté que además del magisterio, llevó consigo otro don. Tanto al inicio como al final del turno regalaba a sus alumnos unos hermosos poemas.
¿Quién es realmente Guillermo? Asegura ser un hombre de estos tiempos, amante de la naturaleza y la objetividad; feliz de haber nacido en Cuba y de habitar en la provincia Pinar del Río que lo vio nacer hace 55 años. Es Licenciado en Dibujo Técnico y Educación Laboral, Máster en Ciencias de la Educación y todo lo resumido en la radiografía poética que encabeza esta entrevista.
¿Pedagogo, poeta, artesano o promotor cultural?
“He decretado siempre ser una misma persona, que tiene un plan de trabajo imaginario y otro de papel bien estructurados para defender, cumplir y dar salidas a cada faceta de la vida; pero la pedagogía, sin dudas, es lo primero, después la poesía que es parte de mi andar diario y detrás las otras manifestaciones que cultivo.
“Comienzo mi vida como docente en 1978 y nunca la abandoné. Forjé una familia de educadores, hecho que me satisface por la importancia que tiene para la sociedad, a sabiendas de que el maestro ´enseña con lo que sabe y educa con lo que es´ y si vuelvo a resurgir, elegiría la pedagogía”.
Guillermo todo lo crea con amor y gozo. Gracias a la tenacidad y la seriedad de su actuar agasajó muchas alegrías en su vida profesional.
¿Cuán reconocida es su labor como maestro?
“Trabajo fuerte para obtener buenos resultados en cada tarea que se ponga en mis manos y cuando llegan los homenajes les doy la bienvenida. Por ejemplo: el premio Maestro de la Patria, otorgado por la Asociación de Pedagogos de Cuba en Pinar del Río; el de Homagno-2011, por el estudio, investigación y divulgación de la obra martiana y el Premio anual Sindical a la labor educativa Raúl Ferrer. Todos me llenaron de acicate para seguir enarbolando mi voz. Varias distinciones y medallas que llevo en los altares del alma, me hacen feliz”.
¿Cómo llegó a la poesía y qué lo motivó para sus creaciones?
“Nací en el Guayabo, barrio ubicado en el kilómetro ocho de la carretera a Luis Lazo, sin corriente eléctrica. Con un radio de baterías oía con mis padres programas de corte guajiro como Vimos en campo alegre y siempre tuve el bichito de hacer poesía, aunque no soy improvisador. Las escribo en sonetos, décimas y versos llanos. En los años ’80 participé en el taller literario Sindo Garay que dirigió el maestro y amigo Raúl Tortosa Rodríguez. Allí con personalidades como Ariel Alfonso, Reyna Ledón, entre otras aprendí un poco del oficio y les agradezco a quienes pusieron un grano de arena en mi obra.
“Tomé en serio la poesía un día, en el año 2012, al ser el segundo laureado en el Concurso Internacional Osvaldo Ulloa, en Viña del Mar, Chile. Desde entonces profundicé más en este arte y me va bien.
“Para concebir las obras me inspiro en los campos y ciudades del país, las situaciones universales, amores, desamores y los entornos cotidianos. Generalmente redacto cuando las musas me invaden, pero aprovecho el silencio de las tardes y parte de las noches para este fin.
“Respeto a los demás poetas porque cada quien tiene su ‘librito’ para crear. Descarto de mis obras palabras muy rebuscadas y las complejidades del texto; pues en ocasiones hay bardos que escriben y los lectores quedan dudosos. Le temo a la poesía opaca y banal”.
¿Has alcanzado galardones en poesía?
“Aún no tengo libros publicados en Cuba por diferentes razones.
Sí cuento con muchas satisfacciones en diferentes concursos nacionales e internacionales. Algunos de mis textos poéticos aparecen en Antologías y Revistas en Argentina, Chile, Colombia, Cuba, España, Honduras, Italia y México.
“Lograr un premio es difícil, aunque posible. En cada nación se escribe diferente y los jurados son de disímiles características. Obtuve primer premio en el concurso provincial de poesía Los monumentos de mi barrio; en el concurso de poesía Verbenas de las Artes año 2013; en el VII Certamen Memoria de Poesía María Pilar Escalera Martínez, España 2014; Accésit en el primer Certamen Literario Sierra de Francia, también en España, mayo de 2015 y una mención especial en el primer concurso internacional Honor al vino, Argentina, el pasado mes”.
Dice usted cultivar la artesanía y se considera también un promotor cultural
“Me gusta hacer trabajos artesanales. Ahora me dedico a cultivar y después elaborar güiros por encargos de músicos y amigos como fueron para el grupo Hatabey o la Banda Provincial. Me enorgullezco al verlos en sus manos, quienes degustan de mi confección.
“Además, fui gestor del proyecto sociocultural comunitario Ecoamor, el cual se forjó para dos años y funcionó cinco. Actualmente desarrollo actividades culturales en el consejo popular El Vizcaíno donde impregno arte e invito a personalidades de la cultura a compartir con los vecinos”.
Por las calles y campiñas de Pinar del Río camina este hombre, con su vida y tiempo compartido para llevar a la par todas sus facetas, su familia, sus alumnos (razón de ser), las responsabilidades políticas y docentes. Todo ello destella porque Guillermo habita entre musas y genios.

Excelente amigo Guillermo, mis respetos a su genio inspirador, me gusta su poesía y cuento con su amistad, orgullosos los pinareños de sus logros y de compartir su paso por nuestras aulas, pasillos y calles.