Tomado del semanario Trabajadores, por Yolanda Molina Pérez, corresponsal
El manejo inadecuado de los suelos está identificado como una de las causas del cambio climático. En el 2024, la Unesco reconoció que el 75 % de los usados para la producción en el mundo tienen deterioro. La investigación Contribución al manejo ambiental de los suelos. Fundamentos teórico-metodológicos y aportes prácticos, propuesta al Premio Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba, busca desde Pinar del Río sostenibilidad e incremento de los rendimientos agrícolas.
“Para saldar la deuda con la naturaleza y revertir la degradación”, acota Raymundo Vento Tielve, Doctor en Ciencias Agrícolas y autor principal, “el mayor logro es crear conciencia de la necesidad de proteger y cuidar los suelos”.
El polígono Los Moseguí lo integran tres fincas familiares dentro de la cooperativa de créditos y servicios (CCS) Rubén Martínez Villena, en el Consejo Popular Puerto Esperanza, del municipio de Viñales. Es el escenario primordial de esta investigación, que también comprende el Polo Productivo Hermanos Barcón, en Pinar del Río, así como áreas de Consolación del Sur y Minas de Matahambre.
La provincia tiene suelos empobrecidos, susceptibles a la erosión y salinización. “Los sistemas agrario-industriales nos gustan, porque arrojan resultados inmediatos, pero a largo plazo son un daño”, puntualiza Vento, defensor de la agricultura regenerativa.
El futuro
El diagnóstico y estudio para conocer las debilidades y necesidades son el punto de partida para un buen manejo, en el que se articulan la utilización de barreras vivas, fertilizantes orgánicos, humus de lombriz, incorporación de masa vegetal a la tierra y una rotación adecuada de los cultivos, que se apareja a la diversificación, entre otras prácticas amigables con el medioambiente.

Crecimiento de la capa arable, mayor presencia de materia orgánica y de carbono —componente indispensable para la asimilación de los nutrientes—, son resultados que hoy evidencian que es posible restituir los valores y propiedades al suelo. Ello también tributa a que los alimentos sean más sanos y beneficiosos a los humanos. Un recordatorio de que en cierta forma, comemos ciencia.
Es una respuesta resiliente al cambio climático, que no solo asegura disponibilidad de alimentos para el presente, sino que preserva a la tierra que tendrá que producir los del futuro, dándole vida a la gallina de los huevos de oro, en una región cuya economía es eminentemente agraria.
Broche de oro
Vento considera la nominación como un broche de oro para su carrera profesional, cuando cuenta ya con 69 años de edad y más de 40 dedicados a la investigación y la docencia. En el 2023 se alzó con el reconocimiento en las Ciencias Sociales con una Estrategia de Educación Ambiental para la Mitigación del Cambio Climático, base del proyecto actual.
Destaca la integración de diferentes entidades del sistema de la ciencia como el Instituto de Suelos, en sus niveles provincial y nacional, empresas, estructuras productivas y centros universitarios municipales, y valora en ello la fortaleza que les permitió llevar a vía de hecho la indagación.
