Entrevista a Orio Reina, director del Centro Universitario de San Juan y Martínez
En el contexto actual de complejidades económicas y desafíos energéticos, las universidades cubanas activan sus protocolos de resiliencia para garantizar la continuidad del curso escolar. Orio Reina, director del Centro Universitario de San Juan y Martínez (CUM) de la Universidad de Pinar del Río “Hermanos Saíz Montes de Oca”, explica cómo su institución implementa un modelo de «flexibilidad» académica para mantener la comunicación con el alumnado.
En un escenario de limitaciones de transporte y cortes eléctricos, ¿cómo se está organizando el proceso docente educativo en el CUM?
Tenemos una experiencia muy significativa durante la COVID-19. Eso nos ha permitido enfrentar esta nueva etapa de una forma mucho más efectiva. Las orientaciones son muy precisas: el proceso universitario no se puede detener bajo ninguna circunstancia.
Ahora tomamos alternativas contextualizadas, y la característica fundamental que debe tener este proceso, tal como nos ha indicado la dirección del Ministerio y de la Universidad, es el nivel de flexibilidad con el proceso de evaluación de los estudiantes, siempre y cuando se cumplan todos los objetivos establecidos por las asignaturas y los años.
¿Cuáles son esas alternativas concretas que han puesto en marcha para llegar a los estudiantes?
Hemos reactivado el uso de los grupos de WhatsApp. Se ha hecho un trabajo a nivel de carrera para que todos los estudiantes tengan acceso a las informaciones, incluso aquellos que han cambiado de número o perdido el teléfono.
Además, realizamos un levantamiento de los alumnos que viven en zonas de muy complejo acceso. Tenemos identificados aproximadamente diecisiete estudiantes en condiciones difíciles, en lugares como la zona de Guillén, el cafetal, Río Feo, Río Seco o el consejo popular de Punta de Caldas. Para ellos, los profesores tienen indicaciones precisas sobre cómo realizar el proceso de evaluación.
Precisamente, la conectividad y la falta de electricidad son problemas cotidianos. ¿Cómo garantizan la comunicación cuando no hay corriente o cobertura?
Es un tema que tenemos contemplado. Los profesores tienen la indicación de que, aunque el estudiante publique una duda en el grupo, debe esperar un tiempo prudencial. Puede que el profesor también esté fuera de cobertura.
En un término de 24, 48 o 72 horas, el estudiante debe tener respuesta a sus consultas. Si la conexión es muy mala, se busca una alternativa: el estudiante puede moverse a un lugar más cercano, aunque no pueda llegar al casco urbano, para dar las respuestas de la evaluación que se le exige. Es un proceso de flexibilidad y entendimiento mutuo.

A pesar de todas estas complejidades, ¿cómo ha sido la asistencia de los estudiantes a la sede universitaria?
Tenemos una presencia significativa. Contamos con educandos de Cultura Física, Química, Biología, Geografía, Inglés y Derecho. Aquí han estado llegando, aproximadamente treinta y siete estudiantes de todas las facultades.
Los que más presencialidad han tenido son los de la Facultad de Cultura Física. Hemos organizado a los estudiantes del curso por encuentro en los grupos de WhatsApp, y para los de curso diurno, que son los menos, también se establecen días de consulta según las carreras.
Este es un proceso de alto nivel de compromiso, sobre todas las cosas. El Centro Universitario de San Juan está presto para tomar todas las alternativas que sean necesarias porque si no hay un comprometimiento con lo que nos corresponde como Universidad, el proceso no tendrá la efectividad que necesita.
