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25 años en el alma colectiva: la carrera que transforma Pinar del Río desde la cultura y la comunidad

Escrito por dcom

Hace un cuarto de siglo, la Universidad de Pinar del Río “Hermanos Saíz Montes de Oca” (UPR) incorporó una carrera que muy pronto demostró que la cultura es una poderosa herramienta de desarrollo. Lo que comenzó como la Licenciatura en Estudios Socioculturales es hoy Gestión Sociocultural para el Desarrollo, un referente nacional que ha permitido que sus egresados se desempeñen en casas de cultura, museos, medios de comunicación y estructuras de gobierno de toda la provincia. Para conocer las claves de esa evolución, conversamos con Ibrahim Prieto, jefe de departamento de la carrera en la UPR.

En estos 25 años, la carrera ha pasado de ser una apuesta innovadora a un referente nacional. ¿Cuál diría que ha sido la contribución más tangible y transformadora de sus egresados al entramado social y cultural de Pinar del Río y de Cuba?

La contribución más tangible es su presencia discreta, pero firme, en todos los espacios donde se toman decisiones y se construye comunidad. Hoy tenemos egresados en funciones de gobierno, en museos, en casas de cultura, en organizaciones políticas y de masas, en otros niveles de enseñanza y, por supuesto, en esta misma universidad. No hay ámbito en la provincia donde no esté actuando un gestor sociocultural formado en estas aulas. Esa capacidad de permear todos los sectores, desde la comunicación hasta la prevención de salud en los barrios, es nuestra huella más transformadora.

La gestión cultural ha tenido que reinventarse ante los cambios económicos, tecnológicos y demográficos. ¿Cómo han evolucionado el perfil del estudiante y los contenidos de la carrera para responder a desafíos como la conservación del patrimonio, el desarrollo comunitario sostenible o la digitalización de la cultura?

La evolución está incluso en el nombre. En 2001, la carrera nació en la Facultad de Economía —aún no existía la de Humanidades— y tenía un perfil muy vinculado al estudio del arte y la cultura. En 2016 pasamos a llamarnos Gestión Sociocultural para el Desarrollo porque se amplió nuestra repercusión. Dejamos de formar solo estudiosos del arte y empezamos a formar profesionales capaces de gestionar procesos culturales, sí, pero también procesos de gobernanza, de prevención en salud con enfoque comunitario, de evaluación de políticas públicas y de intervención directa en comunidades. El campo de acción principal de la carrera son hoy los procesos interventivos en los barrios y asentamientos, siempre con una mirada que integra el patrimonio material e inmaterial y las herramientas digitales que permiten cartografiar y dinamizar esos territorios.

Si tuviera que destacar un proyecto, una investigación o una obra colectiva nacida en estas aulas que simbolice el espíritu de estos 25 años, ¿cuál elegiría y por qué?

Más que un proyecto único, destacaría una filosofía de trabajo que se ha convertido en metodología: el “proceso interventivo comunitario”. Desde la ciencia, la carrera ha contribuido directamente al desarrollo socioeconómico de la provincia, creando el clima social necesario para que el desarrollo sea posible. Nuestras investigaciones no se quedan en las bibliotecas; bajan al barrio. Son estudios aplicados que evalúan y actualizan políticas públicas en tiempo real. El espíritu de estos 25 años está simbolizado en el estudiante que sale del aula con una libreta y entra al barrio a transformarlo.

¿Cuál es, a su juicio, la principal deuda pendiente que la carrera aún tiene con la sociedad pinareña o cubana, y qué medidas se están tomando para saldarla?

La deuda principal está precisamente en la divulgación del perfil profesional de la carrera. Para saldarla, estamos acudiendo a los principales medios y espacios de divulgación de la provincia, mediante programas de radio y visitas a preuniversitarios, donde se evidencia el quehacer, las principales investigaciones y los resultados de nuestros profesores y egresados.

Mirando hacia el futuro, ¿qué le diría a un joven de 18 años que hoy duda entre estudiar Gestión Sociocultural para el Desarrollo u optar por una carrera más “tradicional” o rentable? ¿Qué tipo de profesional necesita Cuba para las próximas décadas?

Le diría que las carreras se vuelven rentables cuando quien las ejerce entiende que fue formado para transformar realidades. Cuba necesita hoy, y necesitará mañana, profesionales que sepan leer la cultura de su pueblo como un recurso estratégico. Hacen falta mediadores que conviertan la memoria en motor de desarrollo, facilitadores que tiendan puentes entre la administración pública y el barrio, jóvenes que entiendan que un museo o una casa de cultura pueden ser el centro de la dinamización económica de un municipio.

La Gestión Sociocultural es elegir ser el tejido conectivo de la nación. Aquí formamos el tipo de profesional que Cuba va a necesitar en las próximas décadas: seres humanos capaces de hacer del patrimonio, el arte y la participación vecinal la columna vertebral de un desarrollo con alma. Venimos a prender la chispa de la transformación desde la identidad y la memoria. Y ese es, en los tiempos que corren, uno de los oficios más urgentes y revolucionarios que existen.

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