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Derecho a exámen: 35 nuevos juristas pinareños

Escrito por dcom

La solemnidad académica dio paso a un ejercicio donde el razonamiento jurídico, la argumentación y la sensibilidad humana marcaron cada intervención. Un total de 35 estudiantes del curso diurno de la carrera de Derecho protagonizaron su ejercicio de culminación de estudios mediante una modalidad práctica que los enfrentó a escenarios judiciales complejos, en una jornada definida por el rigor profesional y la emotividad de los reencuentros.

Así lo confirmó la profesora Ana Surelys Jerez Hernández, jefa del departamento de Derecho, quien explicó que los futuros licenciados asumieron un sistema de evaluación abierto, alejado de la tradicional prueba por boleta y centrado en la resolución argumentada de casos jurídicos.»Se les dieron orientaciones y una guía de preparación, con la posibilidad de acercarse tanto a profesores como a especialistas en los propios órganos de justicia», detalló la docente. Los alumnos recibieron un caso en materia judicial y debieron presentar una solución integral, fundamentando legal y teóricamente cada respuesta.

Para el desarrollo de la jornada se organizaron tres tribunales especializados según las disciplinas de preubicación laboral de los estudiantes: Derecho Civil y de Familia, Derecho de la Economía, y Derecho Penal y Criminología.Entre los participantes estuvo el recién graduado Ángel Cabrera, quien valoró positivamente la posibilidad de intercambiar con operadores del Derecho durante el proceso de preparación.

“Al poder consultar con profesionales de la práctica y con mi tutor, llegué al tribunal con varias perspectivas sobre el caso. Tuve la visión de un fiscal y de abogados que me asesoraron y me mostraron diferentes vías para fundamentar mis respuestas, lo que me dio seguridad al momento de defender”, expresó.

Sobre la experiencia académica, Cabrera calificó el ejercicio como novedoso y retador.“Siempre había escuchado sobre tesis o ejercicios prácticos con casos reales, pero fundamentar un caso legal ficticio me llevó nuevamente al estudiante de segundo año que aprendía Derecho Penal. Había más de una posible solución, pero lo importante era argumentar y defender honestamente la postura asumida”, comentó.

En su caso particular, el egresado optó por fundamentar jurídicamente la figura de asesinato, aunque reconoció que también existían elementos para sostener un delito de homicidio doloso, lo que enriqueció el análisis jurídico desarrollado durante la defensa.“De manera particular se vieron un cúmulo de situaciones: desde un matrimonio, una unión de hecho afectiva, cómo heredar los hijos, hasta coyunturas con menores de edad implicados”, señaló Jerez Hernández, subrayando que las respuestas exigieron un sólido sustento doctrinal.

A pesar de las limitaciones materiales existentes, la profesora valoró el proceso como excelente. Destacó la voluntad de los estudiantes de trasladarse hasta la sede central universitaria, incluso existiendo la opción de realizar el ejercicio en los centros universitarios municipales.“Quisieron estar acá con los profesores que hemos estado a su lado durante estos años. Es también significativo para el estudiante, tomarse la foto junto al monumento de los Hermanos Saíz”, comentó.

Un ejemplo de ese compromiso fue el caso de una estudiante invidente de unos de los municipios más alejados de la cabecera municipal, quien insistió en viajar acompañada de su familia para vivir el momento junto a sus compañeros.“Defendió magníficamente, con toda claridad y coherencia, cumpliendo todos los requisitos exigidos”, relató la jefa de departamento.Los estudiantes también se mostraron receptivos a las sugerencias del tribunal, reconduciendo sus respuestas cuando se les mostraban perspectivas alternativas, lo que enriqueció el debate académico.

Para Ángel Cabrera, el encuentro tuvo además un marcado componente humano y emotivo.“Fue bonito volver a compartir todos en la misma sede donde estuvimos durante los cuatro años. Quizás en otras circunstancias pudo hacerse en organismos jurídicos, pero esta jornada permitió reencontrarnos y vivir uno de esos momentos que no se olvidan”, afirmó.“Al final, lo importante era realizar las defensas, compartir y vernos nuevamente. Eso fue lo más significativo para todos”, agregó.Consultada sobre aspectos a perfeccionar, la profesora Jerez Hernández apuntó a las dificultades tecnológicas. La universidad ofertó la posibilidad de enviar el informe escrito en formato digital, pero permitió también la entrega manuscrita ante problemas de conectividad o acceso.“Había estudiantes muy preocupados por incumplir al no poder enviarlo digital, pero les dijimos que no había problema y lo entregaron el mismo día”, explicó.

Como experiencia positiva para futuras graduaciones, la académica abogó por consolidar esta modalidad evaluativa.“Me pareció mucho más asequible y dinámica que la prueba por boleta. Permite que ellos se expresen con mayor libertad”, concluyó.

Más allá de la evaluación académica, la jornada dejó imágenes de compañerismo, gratitud y sentido de pertenencia entre quienes culminan una de las etapas más exigentes de su formación universitaria. Entre argumentos jurídicos, reencuentros y fotografías junto al monumento de los Hermanos Saíz, la carrera de Derecho volvió a confirmar el compromiso de la universidad pinareña con una enseñanza conectada a la práctica profesional y a los valores humanos que distinguen el ejercicio del Derecho.

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