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¡EL USO DE LA PALABRA NO!

Queremos compartir con toda la comunidad universitaria un mensaje de la Dr.C. Giselvis Aguiar Aguiar y la MS.c Yenira Hernández Fonticiella, coordinadoras del Proyecto de Investigación “Buenas Prácticas para la inclusión social de las personas con autismo” del Departamento de Educación Especial en nuestra Casa de Altos Estudios.

El mensaje fue publicado en la página de Facebook de la Facultad de Educación Infantil de la Universidad de Pinar del Río “Hermanos Saíz Montes de Oca” y va destinado al tratamiento de los problemas de comunicación en niños con autismo, quienes también son víctimas de los efectos negativos provocados por el necesario aislamiento físico en la batalla contra la Covid-19.    

¡EL USO DE LA PALABRA NO!

Por Dr. C Giselvis Aguiar Aguiar y MS.c Yenira Hernández Fonticiella
Los problemas de comunicación son centrales en el autismo. Por lo tanto, querida familia debemos esforzarnos para saber qué es lo que el niño entiende y como proporcionarles un mensaje claro. Cuando nos comunicamos con otras personas transmitimos nuestro mensaje mediante el tono de voz, los gestos, señales y la selección de nuestras palabras o vocabulario. Es importante crear una relación de respeto hacia el niño y de ser posible usar medios visuales ya que la imagen visual es más concreta y duradera.
Estrategias útiles
1) Sea lo más positivo posible. Sea sincero y alabe al niño con frecuencia. Fíjese en las cosas buenas e ignore las cosas de poca importancia. Muchos niños con autismo están condicionados a reaccionar negativamente a un «NO» o «NO HAGAS TAL COSA.» Con frecuencia estas palabras indican que alguien está enfadado o que algo no está bien, pero no informan como remediar el problema. Así que use estas palabras con moderación y solo cuando requieran obediencia inmediata (en casos de emergencia). Sea específico con la alabanza ya que resulta mucho mejor decir: “Bien hecho. Te has lavado las manos!» que decirle «!Eres un buen muchacho!»
2) Enseñe al niño a escuchar. La repetición frecuente de instrucciones le enseña al niño con autismo a no escuchar. Sería recomendable decir por ejemplo: «Pedro, ven a la mesa,» acompañando el mandato con un dibujo o gesto. Luego espera de 3 a 5 segundos. Repita la frase con el dibujo o el gesto, «Pedro, ven a la mesa!» Si no viene, es necesario que uno se acerque al niño para acompañarle amablemente a la mesa. De esta manera, Pedro aprenderá a escuchar y a seguir las instrucciones.
3) Proporcione una información adecuada. Es necesario avisar al niño por adelantado lo que va a pasar después. Si existen cambios, infórmele y permita que tome parte en los planes. Hágale saber lo que va a pasar y cómo debe portarse. Use palabras, dibujos y gestos que él entienda. Existen varias maneras concretas de presentar información, tales como: tablones de anuncios con el horario distinto y las rutinas en orden, todo hecho con tela adhesible u hojas en las que se marca y se tacha, o carteras con dibujos.
4) Utilice un idioma que sea sencillo, claro y conciso de ser posible. La gran mayoría de las personas con autismo suelen comprender solo una parte del mensaje dirigido a ellos. Es mejor ser conciso. Demasiadas instrucciones y explicaciones crean frustración y confusión.
a. Ejemplo: «! Recoge tus pinceles, lávate las manos y ve a tu cuarto!» es un mensaje muy confuso. Es posible que algunos niños no puedan entender todo esto y lo dejen por imposible o se enfaden. Cuando una instrucción consista de varios pasos, es mejor dividirlas permitiendo que el niño cumpla un paso antes de darle el segundo.
b. Ejemplo: «Es hora de ir a tu cuarto”. (Pausa) Coloca los pinceles en la caja por favor.» Cuando el niño cumpla con esta instrucción, se le dice: «Lávate las manos.» Y por último: «Entra a tu cuarto para dormir.»
5) Dígale al niño LO QUE DEBE HACER y evite decirle lo que no debe hacer.
a. Ejemplo: El niño tira comida en el suelo. Es mejor decirle: !Recoge y échalo a la basura” en vez de decirle «NO TIRES LA COMIDA AL SUELO.»
b. Ejemplo: El niño con autismo encuentra algo de comer en el suelo, lo recoge con el propósito de comérselo. Es mejor decirle: «! Ponlo en la basura!» o estirar la mano y decirle: «!Dámelo!» ya que al decirle «NO TE LO COMAS» le daríamos una invitación a comérselo.
c. Ejemplo: El niño con autismo se apropia de un objeto que pertenece a su hermano u otra persona en la casa, Es mejor decirle: «Pregúntale a tu hermano si puedes ver su libro.» o «Devuélvele la campana a Roberto,» en vez de decirle «NO ARREBATES EL LIBRO DE TU HERMANO.»
Las frases anteriores ayudan a los niños con autismo a entender cuál es la conducta aceptable. Recuerde que las frases negativas solo les explican lo que no es admisible y no les dan las sugerencias necesarias para aprender cómo comportarse de un modo diferente y más apropiado.
Por favor, QUÉDATE EN CASA

Acerca del autor

Departamento de Comunicación Institucional

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